Otoño sangriento en San Bernardino

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José Adán Moreno / California

Luego de vivir 35 años fuera de El Salvador, y haber “visto de lejos” el terror y la violencia del pasado conflicto, nos estamos acostumbrando a leer noticias y ver por televisión cómo la violencia armada afecta Estados Unidos, aunque parecíamos creer que estábamos en una especie de “zona cómoda”.

El miércoles dos de diciembre despertamos abruptamente del sueño de paz con una masacre y dejáramos de creer que nada pasaría.

Según los reportes oficiales, 14 personas fallecieron y otras 17 resultaron heridas con rifles de asalto, sin que las autoridades sepan con certeza las razones del atentado.

El sangriento suceso encendió la alerta en esta ciudad, que ha sido nuestra casa y lugar de empleo durante los anteriores siete años, y sacudirnos para decir que estamos en una época de violencia cotidiana, que ya no son casos esporádicos y que ocurren por cuestiones laborales, venganzas personales o terrorismo político.

San Bernardino es el condado más grande de los Estados Unidos continental. Tiene 52,070 kilómetros cuadrados (20,105 millas cuadradas),  con una geografía muy variada pero mayoritariamente árida.

Sus fronteras son los condados de Los Ángeles y Orange al este, Riverside al sur, los estados de Arizona y Nevada al este, y al norte están los condados del Inyo y Kern también de California.

La ciudad de San Bernardino tiene un área de 210 kilómetros cuadrados (unas 80 millas cuadradas), donde vivimos alrededor de 210,000 habitantes, según el censo del 2010, de los cuales el 50 por ciento somos de descendencia hispana o Latina.

En busca de paz

A mediados de 1980 salimos de Los Ángeles hacia Pasadena, luego de haber experimentado de primera mano una balacera entre pandilleros, ya que una de las balas “zumbo” cerca de nuestras cabezas, en el barrio latino que nos había recibido: el famoso “Shatto Place”.

Y una década después, de Pasadena nos mudamos al área de San Bernardino buscando vivienda más accesible, aunque siempre viajábamos a Los Ángeles por nuestros empleos. Era como un “cliché” decir que un migrante salió de su país debido a la violencia, sea esta por la criminalidad común o política, como fue nuestro caso desde El Salvador.

Recién llegado a esta región tuve la oportunidad de asistir a un “gun show” y me sorprendió la cantidad de gente de todas las edades que asistió, muchos de los cuales manejaban todo tipo de armas. Niños, adolescentes y mujeres, entre los asistentes y que sabían manejarlas, lo cual me sirvió para entender que estaba en medio de una cultura de las armas amplia y generalizada. Muchos de los estados permiten portar armas a la vista y hay lugares de tiro en las montañas donde se descargan las municiones a placer.

Ésta es una ciudad de calles tranquilas y escaso tráfico vehicular –a comparación de Los Ángeles–, pero la vida cotidiana se alteró el miércoles; esa noche fue tétrica, la circulación de vehículos disminuyó y mi caminata vespertina con mi perro se pospuso, ojala solo temporal.

San Bernardino es una de las áreas más golpeadas por la depresión económica que comenzó en el 2009, pero la abundancia de empleos para personas sin mayor entrenamiento y la vivienda barata la hizo un destino de muchos en busca de mejores opciones, una alternativa a Los Ángeles.

Como todas las urbes en Estados Unidos la ciudad tiene focos problemáticos, con sus áreas de tolerancia y zonas de alto riesgo, en los que ocurren homicidios, robos y otros delitos, lo cual es en parte por un programa que desplaza ex convictos y personas que salen del sistema carcelario sin supervisión. La ciudad ha estado en bancarrota por algún tiempo, la falta de policías y la corrupción política a nivel regional han mellado la seguridad.

El “Ku Kux Klan” y los “Hells Angels”

San Bernardino fue fundado a mediados de 1850 por un grupo de 500 miembros de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, conocidos como “mormones”, y se desarrolló vertiginosamente atrayendo personas de todas las tendencias religiosas y forasteros en busca de riqueza rápida.

Muchos cuentan de la fiebre del oro que atrajo a miles, pero también llegó gente de ideas extremas. Se cuenta que esta ciudad y la vecina Rialto, son cunas del movimiento Klu Kux Klan, un grupo de extrema derecha surgida en el Siglo XIX luego de la guerra de Secesión que promueve la xenofobia o “la supremacía de la raza blanca”.

Se considera que en esta zona aún persisten núcleos de estos grupos extremistas.

San Bernardino tiene una casa oficial del temido club de motociclistas “Hells Angels” (Ángeles del Infierno), aunque son sometidos a redadas de la policía junto a otros grupos similares que se mueven en motocicletas, los cual se dedican al tráfico de drogas y armas “como si fueran dulces”. La ciudad tiene puntos en cuanto al expendio de marihuana, que ha agravado la situación de seguridad, ya que dichos lugares son asaltados frecuentemente.

Además el que la ciudad tenga vivienda a precios accesibles provocó que en los últimos años muchos pandilleros se mudaran a la ciudad y zonas cercanas, luego también de una intensa lucha en su contra por las autoridades en el sur y centro de Los Ángeles.

Redlands, donde vivía la pareja que fue responsabilizada de la matanza del miércoles, es considerada una ciudad modelo. Fue fundada por personas originarias de Pasadena, que es un pueblo lleno de casas al estilo Victoriano. Antiguas mansiones alinean sus sombreadas calles.

Mientras que Redlands es una ciudad que vibra con arte, deportes y educación. Son notables un gran número de clínicas dentales y es hogar de personas de todas las regiones del mundo, ya que la vecina Loma Linda (fundada por la iglesia Adventista) tiene una de las mejores universidades donde se imparten carreras médicas.

Sobre la masacre todas las líneas de investigación dirigen la atención al terrorismo Yihadista, pues Redlands es hogar de una creciente población musulmana nacional y extranjera, así como también uno de los más conservadores y extremistas cristianos. El Tea Party controla su alcaldía y hay una diversidad de grupos religiosos cristianos y organizaciones nacionalistas.

Y la masacre del miércoles, es una de las 355 ocurridas en 2015, han sido tiroteos que han acabado en matanzas donde ha habido más de un muerto, incluyendo perpetradores.

Cierto día fui de compras a un supermercado en el área más anglo de Redlands y tuve la sensación de que la mitad de los clientes me seguía con su mirada, inclusive la cajera tuvo cierta inseguridad al atenderme. Después de eso, la masacre marco nuestro otoño en San Bernardino.

1 Response

  1. Héctor Cubias dice:

    EEUU ,tiene viviendo dentro de sus entrañas miles de posibles terroristas;por otro lado son fanáticos de las armas según estadísticas Canadá tiene la misma cantidad de armas pero hay menos crímenes, pero la cultura Estadounidense es belicista.

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